César, el oso goloso

Si le presionas el hocico, César empieza a gruñir, pues está muerto de hambre. Para saciarle, rellena su garganta con el pez, el conejo y el abejorro… Estos últimos se escaparán de su barriga para ir a pincharlo y agarrarse a su chaleco.

César, el oso goloso
César, el oso goloso
César, el oso goloso
César, el oso goloso

Los descubrimientos